Historias para reflexionar...

Djala


La conocí hace algunos años, en verano. La asociación de amigos del pueblo del Sáhara, realizó una campaña entre las familias del pueblo para acoger a niños y niñas de los campamentos de refugiados del Sáhara. Y entre las niñas que llegaron estaba ella: Djala.

Comenzó poco a poco a introducirse en nuestro grupo de amigas y hoy, aunque solo nos vemos, de vacaciones en vacaciones, es una más de nosotras.

Recuerdo el primer verano, era tan igual a nosotras; le gustaba la misma ropa, las mismas películas, los mismos chicos. Llegó de un mundo distinto al nuestro y parecía que había vivido con nosotras siempre. Nos hablaba de su tierra, Tinduf (uno de los desiertos más duros del planeta) con alegría y la esperanza de ser feliz allí.

Cada verano y casi cada Navidad, ha vuelto al pueblo, pero no desde el Sáhara. Su familia se fue a vivir al País Vasco hace algún tiempo. Allí estudia. Pero cada año que viene, será que nos hacemos mayores, sus costumbres y su forma de vivir son más distintas. Y su forma de ver las cosas también.

Me llamó mucho la atención, cuando hablando de chicos ella exclamó: - ¡Si mi padre me ve saliendo con un chico me mata! (matar en términos reales). Nosotras hablamos de la forma de vivir (y sufrir) de la mujer en otros países, con otra religión. Tiene que ser muy difícil para ella vivir en un país distinto, con costumbres distintas a las de sus familiares y teniendo que relacionarse con chicas como nosotras. Para ella, muchas veces, es querer y no poder.

A todas nos gustaría que tuviera las mismas posibilidades que nosotras, pero no queremos que sufra o se rebele contra su familia. Ahora bien, aceptamos y le ayudamos en sus decisiones. Y siempre le agradecemos las cosas distintas que nos ha aportado. Tiene que ser difícil convivir con dos mundos: tu pasado familiar, tus costumbres familiares, con tu lugar de vida, o la escuela donde estudias.

Ayer me llamó por teléfono. Y me contó que un chico (¿se puede llamar chico a esto?), le había golpeado en la calle, por que ella le había contestado a un insulto. Estaba dolida y enfurecida, y yo me puse triste. Tiene que luchar por ser mujer entre un mundo anterior y uno nuevo. Y además luchar contra aquellos que aún cree que las personas que vienen de otros países, son inferiores y sobre todo si esas personas son mujeres.

Paula Tamarit Rodríguez, 4ºB




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Para saber más sobre el pueblo saharaui visita este enlace: http://www.amigosdelpueblosaharaui.org/sahara.html